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Entreculturas: 3.500 personas han corrido en Madrid contra la violencia hacia las niñas

El 10 de febrero se ha celebrado en Madrid la VIII edición de la Carrera Solidaria “Corre por una causa, corre por la educación”. A las 9:30 horas en la Casa de Campo de Madrid cerca 3.500 personas han corrido para visibilizar las desigualdades que sufren las niñas.

Es la octava edición de esta carrera que en los años anteriores reunió a más de 16.200 participantes y que tiene como objetivo sensibilizar a la población española sobre la importancia de que todas las personas puedan tener una educación de calidad y un presente y futuro digno. Cada año, los fondos recaudados con las inscripciones y las empresas colaboradoras se destinan a un proyecto educativo de Entreculturas en un país de América Latina o de África.

A través del circuito de carreras solidarias “Corre por una Causa”, en esta edición recaudamos fondos para visibilizar las desigualdades que sufren las niñas, protegerlas frente a la violencia, valorar su capacidad para elegir su futuro e incidir para transformar las causas de la injusticia hacia ellas. Según Raquel Martín, nuestra Directora de Comunicación y Desarrollo Institucional, “queremos que brille su luz. Las niñas tienen derecho a una infancia en igualdad de oportunidades, libre de miedos, de amenazas y agresiones. La educación puede defenderlas, proteger sus derechos, transformar sus vidas”. 

Hoy en día la violencia niega el derecho a la educación a millones de niñas de todo el mundo: continúa siendo una de las violaciones más persistentes, sistemáticas y generalizadas de los derechos humanos. No hablamos de anécdotas: 240 millones de niñas ven amenazada su vida por la violencia, más de 200 millones de niñas en el mundo han sufrido mutilación genital. Cada año 12 millones de niñas son casadas antes de cumplir los 18. Más de 150 millones sufren violencia sexual. Y 34,2 millones de niñas y mujeres son refugiadas o desplazadas. La mayoría de niñas en el mundo se ven obligadas a realizar tareas del hogar como cocinar, ir a buscar leña, agua o quedarse al cargo de sus hermanos pequeños. Estas formas de violencia hacia las niñas provocan en ellas graves secuelas psicológicas, físicas y sociales que las marcan para siempre, y las aleja de la escuela, de su infancia y de sus oportunidades.