La inquietud por conocer el Sur compartida por un grupo de profesores del colegio Claver (Lérida) ha llevado a 14 docentes o universitarios con vocación educativa a Perú. Poco a poco se fueron uniendo al grupo más educadores y Dani Cuesta SJ dio forma a un tipo de experiencia en colaboración con Entreculturas. La educación siempre de trasfondo. "Pretendía ser un compartir y enriquecimiento de unos a otros", explica el jesuita. "Hemos estado en el Fe y Alegría 44 y en otras comunidades rurales. Todo desde la fe y el compartir en comunidad".
Así que esta experiencia de los 14 - profesores de Lérida, de Pamplona, de Zaragoza y Laura, del Coro de Nueve y Cuarto y Centro Loyola- consistió en un mes de idas y de venidas apoyando la red de escuelas de Fe y Alegría diseminadas por las zonas rurales de Cuzco (Cusco) en medio de enormes contrastes: castellano y quechua; frío invernal de guantes y calor de manga corta. Sequía en las cercanías de un inmenso lago. De la llanura a las alturas andinas de 4.000 metros. Nuevas carreteras y viejos senderos que separan el hogar de la escuela dos horas andando. Lo único que era inalterable era el menú: maíz, patata y arroz. Han compartido esta realidad de extremos y han sido testigos de los propios desafíos a los que se enfrenta la educación en este lugar del mundo y cómo la red que va tejiendo Fe y Alegría trata de romper esos límites con el apoyo de muchos, entre ellos Entreculturas.