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Arroces del mundo en Durango
Arroces del mundo en Durango
Como en años anteriores, se celebró el 13 de Junio en Durango, la fiesta de los arroces, que ya va por su séptima edición. Aunque el lugar previsto era la Plaza de Ezkurdi, lugar amplio y muy capaz y en el centro de Durango, tampoco este año pudo ser allí, debido a las previsiones del tiempo no eran favorables. Así que, por segundo año consecutivo, la organización decidió trasladar al Colegio San José Jesuitak la celebración.
Un animoso equipo de voluntarios fue instalando las largas filas de mesas y sillas, una parte importante aportada por el Ayuntamiento y otra por la comunidad de jesuitas, que servieron para recibir a las cerca de 550 personas que estaban inscritas. Dentro del programa de mañana se incluía una actuación de Txalaparta, la presentación, talleres, danza, txaranga y batukada. Para dar ambiente dentro y fuera del recinto ferial, una banda de tambores, bien encabezada por nuestro buen amigo Jhon, y mejor secundada por el no menos buen amigo Alex, se dedicó a recorre las calles céntricas del pueblo, y después desde el centro del patio, para los presentes.
Nuestro grupo, Jesuiten Etxea, habían preparado dos arroces; uno más “europeo”, más clásico, a base de arroz, pollo, pimiento rojo y verde y huevo duro, y otro, según apreciación de algún presente, más “africano”, sin tropiezos en el arroz, pero con un toque curry que lo hacía algo diferente. Este arroz se acompañaba de un huevo cocido entero, rebozado y frito, y un trozo de pollo. Para repetir. Y se repitió.
Acabada la ración propia, algunos exploradores se aventuraron en busca de nuevos sabores. Citaremos uno de senegal, de grano muy fino, con un regusto picante, que pedía un traguito de vino, que se le dio, y otro de Ghana, que más que un arroz era un cocimiento de arroz y alubias, acompañado de dos salsas, la que pica, y la que no, además de algún tropiezo de dos patas.
Acabada la comida, y medio recogidas las mesas, comenzaron las actuaciones de danza. Comenzaron unas chicas de Guinea, de Ceiba, que nos ofrecieron un baile muy acompasado, y a continuación las chicas-señoras-mujeres-madres de la asociación Mlomp, de Senegal, con unos bailes de la región de Cassamane, con un baile al son de tres tambores, de ritmo pausado al comienzo y frenético al final. Hay que decir que el aspecto del patio en esos momentos, lleno de madres africanas vestidas elegantísimamente con sus trajes y tocados multicolores era digno de un reportaje.
Cerró el programa un cantante boliviano, Pier, ya conocido de otros años, que fue desgranando un repertorio de canciones de aquí, de allá, y de un poco más allá, mientras llegaba el momento de la chocolatada, prevista a las seis de la tarde. El chocolate lo prepararon las incombustibles madres de la asociación Geube, y acompañado de unos bizcochitos, cerró oficialmente esta edición de los arroces. Fiesta, arroces y chocolatada, que dejaron a todos un estupendo sabor de boca.