Abdul vino a España hace 20 años, – cuando tenía 19-. Entró en nuestro país con toda la documentación en regla. Vino ilusionado y lleno de esperanza, en búsqueda de una vida digna, un futuro para él y su familia. Con mucho esfuerzo, aprendió nuestro idioma, nuestras costumbres, trabajó en el campo, se insertó en nuestra sociedad y, de esta manera, consiguió la tarjeta de residencia permanente.