Jesuitas España

Zambomba Solidaria por una acogida con derechos

El Salón de Actos de Jesuitas Maldonado (Madrid) acogió una noche de encuentro donde la tradición flamenca de Lebrija en Navidad y el talento de La Banda de Pueblos se unieron a la reivindicación por los derechos de las personas migrantes.

El 18 de diciembre, en el marco del Día de las Personas Migrantes, Madrid volvió a vibrar con la Zambomba Solidaria de Pueblos Unidos. Este evento, referente de la Navidad solidaria, reunió a un numeroso público en un ambiente de celebración y compromiso, bajo el marco de la campaña Soy Acogida que impulsan conjuntamente las organizaciones del Sector Social de la Compañía de Jesús, Pueblos Unidos y Entreculturas.

Una red de hospitalidad

La velada comenzó con una calurosa bienvenida de María Rodríguez, Directora de Pueblos Unidos, quien enmarcó este encuentro en la celebración del Día Internacional de las Personas Migrantes. En una narrativa impregnada de gratitud, Rodríguez destacó que la hospitalidad en nuestros barrios es una construcción colectiva que no sería posible sin el apoyo de una red inmensa de alianzas.

En sus palabras, agradeció de corazón a la Compañía de Jesús, especialmente a la Comunidad de Maldonado por abrir sus puertas para esta fiesta y por sostener durante todo el año la labor del Centro Padre Rubio. Extendió este reconocimiento a la Comunidad de Ventilla, a los jesuitas y a las comunidades ignacianas de la Plataforma Apostólica de Madrid, con quienes se trabaja codo a codo en la construcción de una ciudad de acogida. Finalmente, dedicó un mensaje cargado de emoción a las personas voluntarias, por su entrega diaria, y a las personas migrantes, cuyo coraje y esfuerzo nos enseñan que la acogida es una tarea compartida entre iguales.

«Somos parte del mismo tejido»

Tras las palabras de bienvenida de María Rodríguez, uno de los momentos centrales de la noche llegó con la voz de María Rebaza, participante de los programas de acogida y formación para el empleo, quien pronunció un discurso que huyó de la compasión para exigir una fraternidad real en nuestros barrios. María reivindicó la migración como «una fuerza valiente que busca dignidad» y destacó que lo que nos une es mucho más fuerte que cualquier papel o frontera.

En su intervención, Rebaza desglosó las cinco demandas clave para una convivencia plena: vías seguras y humanas que no pongan en riesgo la vida; igualdad de derechos administrativos para una participación plena; acceso garantizado a la sanidad y la vivienda para todo vecino; el reconocimiento de la formación y el talento migrante; y una verdadera cultura del encuentro que elimine los prejuicios. «La verdadera esperanza es saber que ya estamos cambiando el mundo cuando decidimos compartir la música y cuidarnos los unos a los otros», concluyó con firmeza.

El latido de la misión: Música y sorpresas en el escenario

Tras la apertura institucional, Martín Iriberri SJ, Director General de Entreculturas, asumió la presentación de las actuaciones musicales, cediendo el micrófono a Libasse y Araceli Pardal, para presentar a cada una de las agrupaciones. La noche guardaba un momento simbólico y emocionante cuando Enric Puiggros SJ, Provincial de la Compañía de Jesús en España, se sumó como un integrante más a La Banda de Pueblos. Este grupo multicultural, formado por jóvenes de los programas de Pueblos Unidos, llenó el escenario de una energía que es reflejo vivo de la integración y el futuro que construimos cada día.

Aracelis Pardal recalcó que el grupo Lebrija en Navidad trajo desde Sevilla el compás y la tradiciones gitanas. A través de sus villancicos flamencos, recordaron la importancia de proteger nuestra cultura como un vehículo de convivencia frente a la homogeneización actual.

Toda la recaudación y el sentido de esta Zambomba se traducen en el trabajo diario de Pueblos Unidos, donde se despliega un modelo de acompañamiento integral y empoderamiento. Esta labor se potencia con la campaña Soy Acogida, que invita a la sociedad a reconocer que el bienestar de quien llega es el bienestar de toda la comunidad.

Como resonó en el cierre del evento: «Caminamos juntas hacia un futuro donde cada persona sea valorada por su humanidad».