Jesuitas España

Experiencia en Atalaya Intercultural

Atalaya Intercultural ha finalizado el programa Verano 2021, un tiempo en que jóvenes procedentes de toda España a través de pastoral universitaria MAG+S y otras muchas personas de Burgos han dado continuidad a los programas de Comedor, Clases de Español para Adultos y han hecho posible celebrar el Campamento Urbano para menores y jóvenes de Atalaya Intercultural.

Las necesidades de alimentación no tienen vacaciones y gracias a la ayuda de muchos voluntarios el Comedor de Atalaya ha podido servir 3.200 comidas y cenas a personas migrantes con necesidad urgente durante todo el periodo estival. Esta labor ha podido desarrollarse a través de cuatro turnos de voluntariado de 15 días desde que comenzó el mes de julio.

Las Clases de Español han seguido funcionando todo el mes de julio, para ayudar en el conocimiento del idioma como elemento integrador fundamental. El turno ha sido sólo de mañana en la alfabetización de 148 personas de 27 nacionalidades distintas.

Los campamentos urbanos de Atalaya son una alternativa de ocio y educación durante las vacaciones escolares. Este año han sido 42 menores y jóvenes. El hilo conductor de esta edición para las diferentes actividades ha sido la conmemoración del 8º centenario de la preciosa catedral burgalesa. Todas las actividades lúdicas han recordado o enseñado la historia, las curiosidades, o los personajes relacionados con ella. «Es precioso ver como se ilusionaban con cada actividad, y a pesar de la diferencia de edad se han llevado muy bien y han terminado todos muy unidos, tanto entre ellos, como con todos los monitores voluntarios», nos cuenta Olga, la educadora responsable del campamento de urbano de Atalaya Intercultural. 

El programa ha sido posible gracias a la generosidad y colaboración de muchas personas. Para muchos era su primer voluntariado, y estos espacios interculturales les ha ofrecido una experiencia que no olvidarán «Las personas que he conocido son geniales y ahora veo las noticias sobre inmigración de otra manera. ¡Seguro que repito la experiencia!», decía Cristina a la salida, voluntaria de la experiencia MAG+S.