Jesuitas España

El arte y la lectura, al servicio de niñas refugiadas víctimas de la violencia

“La educación es como los peldaños de una escalera para llegar a un destino preciso”, comparte Salma al recordar a su padre. A sus 6 años de edad pensaba que no podía llegar a ser escritora siendo mujer: “papá, quiero ser un hombre, quiero escribir libros como los que lees tú”. “No tienes por qué convertirte en un hombre para ser escritora. Hay muchos libros escritos por mujeres”, le contestó.

Salma Khalil Alieu es hoy una artista multidisciplinar de nacionalidad chadiana. Colabora con Entreculturas y el Servicio Jesuita a Refugiados-Chad en el proyecto “La Luz de las Niñas” ayudando a las niñas refugiadas víctimas de la violencia a fortalecer su capacidad de expresión, decisión y  empoderamiento. A través de  talleres de escritura e ilustración, ha logrado realizar un libro conjunto en el que se plasman sus  historias y perspectivas de futuro.

El cuento infantil “Afaf y el Huevo Dorado”, escrito e ilustrado por Salma Khalil, nace de seis talleres celebrados a finales de noviembre en Chad, en los que participaron más de 60 niñas y adolescentes de tres campos de refugiados. Afaf, la protagonista de la historia, y el resto de habitantes del pueblo Bonheur Bonheur parecen surgir de la más pura fantasía, sin embargo, son un fiel reflejo del imaginario, recuerdos y vida cotidiana de las niñas en situación de desplazamiento forzoso en Chad.

El libro se presentó el pasado 10 de marzo en la Casa de la Mujer en Yamena, Chad. Uno de los momentos más esperados fue la lectura del cuento. Cuatro de las niñas refugiadas que participaron en los talleres de creación contaron el cuento junto con la artista, Salma Khalil, dando paso al visionado de un pequeño documental de 11 minutos sobre el proceso de creación, en el que se exponen los testimonios de las niñas, que versaron sobre sus sueños de futuro, la importancia de la educación para sus vidas y su experiencia en los talleres. Este fue uno de los momentos más emocionantes y aplaudidos por el público allí presente. “He dibujado árboles, mujeres con diplomas y mujeres piloto. Cuando sea mayor voy a ser enfermera para salvar la vida a la gente», cuenta Habiba, una de las niñas participantes.

El evento terminó con las emotivas palabras de la artista, Salma, que quiso compartir sus experiencias e ideas con los allí presentes. «Cuando tenía 8 años le dije a mi papá que quería convertirme en niño porque me gustaría escribir libros. Mi padre me dijo que yo podía hacer lo mismo que los hombres y fue ahí donde algo hizo clic en mí». “Durante los talleres de creación con las niñas, han compartido y hablado entre ellas. Es muy importante que la energía circule. Eso es la luz. Si queremos lograr el desarrollo y la paz necesitamos de las niñas y tenemos que animarlas como mi padre lo hizo conmigo”, comentó Salma a modo de cierre.