Jesuitas España

Una parroquia samaritana: acogida a los temporeros en Lleida

Desde principios del mes de mayo se acercan a Lleida muchas personas para trabajar en la campaña de la fruta (una campaña que alcanza 24.000 contratos).  Y este año, con el agravante del Covid-19, las personas que llegan a la ciudad se encuentran con todos los recursos confinados. El resultado es que el número de personas durmiendo en la calle ha aumentado.  Y de momento solo son eso, números mal contados durmiendo en la calle en las  tormentosas noches del mes de mayo (unos dicen que ochenta, otros hablan de doscientos).

Ante esta realidad y con el deseo de hacer un gesto de hospitalidad e incidencia, hemos decidido abrir las puertas de la parroquia que tenemos en Lleida.  Hemos abierto la iglesia ante la negativa de encontrar  entidades que nos cedieran espacios más grandes (pabellones escolares, albergues…). Decimos un gesto porque las condiciones para acoger de forma segura  reducen nuestra capacidad a 12 personas y la acotan en el tiempo, hasta que la administración local disponga, a principios de junio, de un lugar de acogida.

La acción de la Parroquia Sant Ignasi de Loiola y la Fundació Arrels Sant Ignasi la hacemos en colaboración con Caritas, Cruz Roja y miembros de la Plataforma de “Fruita amb Justícia Social”.   El resultado es muy bonito de contemplar: el número reducido nos permite ofrecer un espacio con mucha calidez.  

En cuanto a la incidencia queremos reivindicar a las distintas partes implicadas que asuman sus responsabilidades: a las administraciones locales, que ofrezcan espacios de acogida para las personas que duermen en la calle; a las personas que contratan, que cumplan con las obligaciones de ofrecer espacios dignos de pernoctación; a las grandes empresas, que paguen un precio justo por la fruta que compramos; al gobierno central, que permita a personas en situación irregular poder disponer de contratos temporales de trabajo; y a la ciudadanía, que haga suyo el discurso de la hospitalidad y que pongan rostro al recolector que hace posible que haya una cerezas, una manzana, una pera, un melocotón en la mesa de su comedor.

Ayer abrimos las puertas, después de la ducha compartimos la cena, compartimos también la noche y hoy, al levantarnos pronto, y tomando un vaso de leche con cacao el día ha empezado con la sonrisa de Cherick. Una sonrisa que agradecía el gesto sencillo de la hospitalidad recibida. Y es que uno piensa “si alguna vez llego a un sitio distinto,  lejos de todos los míos, me gustaría encontrar una comunidad humana, una ciudad que me acoja así”.

Roger Torres i Aguiló SJ

Párroco de Sant Ignasi de Loiola, en Lleida y Presidente de la Fundación Arrels Sant Ignasi