En el día de San Francisco Javier, las organizaciones de cooperación internacional de la Red Xavier, entre las que se incluyen Alboan y Entreculturas, ponen en valor el voluntariado internacional haciendo visible los aportes de estos programas al mundo de hoy:
ALBOAN y Entreculturas - 3 de diciembre de 2019. Hoy martes, 3 de diciembre, celebramos el día de San Francisco Javier, santo navarro amigo de Ignacio de Loyola destacado por su capacidad de tender puentes con las Indias. Este santo nos desafía a fomentar competencias interculturales, a la horizontalidad en sus relaciones de amistad con las personas con las que fue encontrándose en su vida; a la transformación personal y grupal y a dar el salto a tierras lejanas A veces necesitamos salir de nuestra tierra para ciertas transformaciones personales que se convierten en dinámicas de cambio social y cultural.
Por eso, desde las organizaciones de cooperación internacional de la Red Xavier (RX) en Europa que trabajamos con voluntariado internacional queremos aprovechar este día para poner en valor estos programas que contribuyen a construir sociedades más interculturales, inclusivas, sostenibles y justas.
Vivimos en un mundo que atraviesa crisis democráticas y tensiones sociales: Chile, Bolivia, Haití, Siria, Líbano, Nicaragua, Perú, Honduras, Venezuela... y nuestro viejo continente europeo no se queda atrás: aumentan las desigualdades, se incrementan los discursos del odio,... En medio de tanta división, incomprensión e indiferencia, creemos firmemente que el voluntariado internacional es una respuesta necesaria para la construcción de una ciudadanía global comprometida.
Con la experiencia de más de 30 años de nuestros programas de voluntariado internacional de larga duración en el ámbito de la cooperación para el desarrollo queremos visibilizar los motivos que nos hacen apostar hoy, con más fuerza que nunca, por estos programas.
El voluntariado internacional:
Enumerando todos estos motivos queremos, por un lado, invitar a la sociedad y especialmente a las Administraciones Públicas a que visibilicen y fomenten este tipo de programas de voluntariado internacional realizados con calidad.
Y, por otro lado, agradecer a las miles de personas voluntarias que han sido y siguen siendo semillas de transformación personal y social. Miren, Marta, Paul, Tiago,... son solo algunos nombres de personas de Portugal, Alemania, España o Reino Unido que desde su compromiso en Burundi, Chile, Mozambique, Perú,... están haciendo brillar la luz y sosteniendo la esperanza de nuestro mundo.
A todos ellos y ellas, GRACIAS.