Pedagogía de la convivencia: tocar la realidad

class="rtejustify">Los días 11, 12 y 13 de julio, las entidades sociales del Servicio Jesuita a Migrantes (SJM), con la colaboración del Centro de Estudios Cristianismo y Justicia, ofrecieron en Barcelona el curso Pedagogía de la convivencia en sociedades con diversidad cultural y religiosa.

La formación siguió de cerca el trabajo teórico y práctico que, a lo largo de más de 10 años, se ha ido llevando a cabo en el proyecto Espacio Interreligioso de la Fundación Migra Studium. Esta entidad cuenta con una trayectoria que, a día de hoy, posibilita la creación de redes con otras entidades SJM, con el fin de abrir las puertas a la educación en diversidad desde un mismo paradigma.

Por eso mismo, uno de los objetivos del curso fue crear espacios de diálogo entre los representantes de estas entidades. Aunque no sólo se interesaron en la formación personas vinculadas directamente a SJM, sino que también lo hicieron otro tipo de perfiles: profesorado, personas que trabajan en entidades sociales o interesadas en este ámbito.

De este modo, y con la diversidad como punto de partida, el grupo se fue introduciendo en los contenidos del curso desde la vivencia de campo y la reflexión en el aula. Un movimiento elíptico que fue enriqueciendo la experiencia. Así, visitar en una mañana un centro zen (haciendo experiencia de meditación), una sinagoga, un oratorio y una gurdwara, proporcionaron elementos de peso para, posteriormente, poder ahondar en lo que supone la cartografía de la diversidad en Barcelona, en cómo abordar el conflicto partiendo de los presupuestos del diálogo interreligioso, o en la complejidad del concepto de identidad múltiple.

Cada día se ofrecía un lugar para compartir lo vivido a partir del punto de partida existencial de cada uno. En una ocasión, nos reunimos para expresar con la danza algunas de las intuiciones de las diferentes tradiciones, o bien, el valor de la paz. Y es que, incorporar lo vivido, tiene mucho que ver con aproximarnos al otro desde lo que somos. En este encuentro, que también abrió la puerta al hecho alimentario (desde el hinduismo), pudimos medir nuestros límites y también nuestras capacidades.

Y así, percibiendo y compartiendo nuestros límites y posibilidades, nos sentimos impulsados a continuar explorando la diversidad de nuestro contexto y a seguir indagando en cómo comunicar y educar para favorecer sociedades más convivenciales.