Crónica del primer dia: «Gente atrapada bajo los escombros» – #FeyPolitica17

El curso de Fe y Compromiso sociopolítico de 2017 empezó la noche del pasado día 30 de Agosto. Tras llegar a la ciudad de Málaga y situarnos en la casa de espiritualidad empezaron las dinámicas para conocernos y crear hermandad. Nos reunimos un grupo ecléctico de diversas partes de España y de diferentes realidades, tanto sociales como religiosas. Había presencia de los focolares, de grupos de espiritualidad ignaciana, de la JOC, de grupos de dominicos o de CVX, por nombrar solo a algunos. Con una pequeña oración nocturna nos dispusimos a descansar ya que la dinámica prometía ser intensa.

El día empezó antes de las ocho de la mañana con una eucaristía a la que acudimos aquellos que así lo quisimos, así como las hermanas de la comunidad. Tras esta breve ceremonia el grupo al completo se reunió en la terraza para meditar sobre un pasaje evangélico, en este caso Juan 21 1-14. Igual que los discípulos trabajaban en el lago de Tiberíades y se encontraron con Jesús resucitado nosotros contemplábamos el Mediterráneo buscando encontrarnos con Él durante el día. ¿Qué quiere el Señor compartir con nosotros?

La primera charla, a cargo de Kiko Lorenzo, coordinador de estudios de Caritas Española y Fundación Foessa, trataba sobre el contexto y la realidad socioeconómica. En un contexto de debate y participación tratamos, gracias a los datos recogidos en el informe FOESA, temas tan controvertidos como la tristemente extendida pobreza material, el cada vez mayor desprestigio de los movimientos sociales, la perversa asociación de la dignidad personal con lo laboral, la colonización económica del marco cultural y los diferentes tipos de exclusión. Seguidamente debatimos en grupos: Si percibimos la realidad como rota, ¿qué hemos de revisar de nuestras vidas, tanto como personas como como instituciones? Como resumen personal de la mañana me quedo con la analogía que compara la reciente crisis económica con un terremoto. A día de hoy el terremoto ha pasado, sí, y eso es estupendo. Pero no podemos olvidarnos de que aún queda mucha gente atrapada bajo los escombros.

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Ya por la tarde Ignacio Sepúlveda del Río profesor de la Universidad Loyola de Andalucía habló sobre la realidad sociopolítica y sobre la religión en el espacio público. Con preguntas tan sugerentes como ‘¿qué es la globalización?’ o ‘¿qué es la democracia?’ debatimos sobre nuestro contexto político actual, tanto a un nivel global como a un nivel local. La globalización, con sus grandezas y sus miserias, ha modificado por completo nuestra sociedad y con ello nuestra política. Las democracias parlamentarias, en sus diferentes acepciones, se tambalean y parece que los modelos que durante tanto tiempo se tomaron como inamovibles ya no representan al mundo actual. La democracia se enfrenta a grandes problemas, tanto de estructura como de ideología. Asumiendo que uno de los grandes problemas es la incapacidad de acción de los ciudadanos en el juego democrático se nos planteó otra actividad en grupo: ¿Qué cambiaríamos, tanto en lo personal como en lo general, para conseguir que la democracia fuera más participativa? Esto generó un intenso debate donde quedó patente que la movilización social puede ser una de las respuestas. Pasamos después a un tema no menos candente: ¿Qué pinta la religión en todo esto? La sociedad occidental, pese a la secularización rampante, no ha dejado de ser religiosa, aunque la religión se manifieste ahora de otras maneras, a veces inesperadas incluso para los expertos. En occidente se ha buscado que la religión abandone el espacio público, pero quizás habría que comprender que en una sociedad plural e intercultural las religiones tienen mucho que aportar. Un ejemplo clásico es la figura de Martin Luther King, Jr. La sociedad actual, en su pluralidad, está quizás mejorar preparada que la de hace unas décadas para debatir con la religión en el espacio público, pero aún queda mucho trabajo por hacer.

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La primera jornada terminó de nuevo en la terraza, en el mismo sitio que había empezado para hacer el “examen del día”, una revisión de todo lo vivido. Volviendo a las orillas del lago de Tiberíades buscamos la presencia de Dios en las experiencias diarias y compartimos lo que se había significado para cada uno de nosotros. Se vio miedo y duda, pero también esperanza. Ganas de servir y de ayudar, un camino a seguir o un sentido para la misión. Todas estas experiencias nos forman como comunidad y nos impelen a seguir trabajando, a actuar para hacer que la sociedad avance y mejore. Queda mucho por hacer, pero no por ello dejaremos de hacerlo: ‘Echad la red y encontraréis’.

 Javier Fernández Valls