Las violencias urbanas

El Seminario de Investigación para la Paz ha celebrado una intensa sesión sobre las violencias urbanas en el marco del proyecto del Centro Pignatelli sobre “ciudades humanas”, objetivo conjunto con otros Centros Fe-Cultura-Justicia de la Compañía de Jesús. La sesión y el diálogo ha estado dirigida por Pablo Cortés Ferrández, periodista, investigador en la Universidad de Deusto y en la Fundación SIP, colaborador del Servicio Jesuíta a Refugiados en Colombia.

Subrayó el crecimiento de las violencias urbanas en todo el mundo. Aplicó el conocido triángulo de Galtung para luego indagar las causas y los rasgos de la violencia directa, estructural y simbólica en espacios frágiles urbanos aun en zonas estables. Las ciudades son hoy un lugar clave para las respuestas humanitarias que deben servir para fortalecer la capacidad y la resiliencia de las comunidades urbanas vulnerables pero  que necesitan respuestas políticas para la transformación de realidades frágiles. Las violencias directa, estructural y simbólica necesitan terapias propias en cada caso.

Sobre estas propuestas se abrió a continuación el diálogo que también buscó luz sobre las semejanzas o diversidad de situaciones urbanas en el mundo.
 

Testigos de Esperanza: Somos hijos...

“No sabría por dónde empezar a contaros lo vivido en estos días... Pero tengo que hacerlo, no puedo callar. Sentimientos encontrados a uno y otro lado de la valla. No puedo callar ante el dolor, la rabia, la indignación... La injusticia de la que hemos sido testigos... No puedo callar al descubrir que esa misma humanidad es la que Dios quiere cada día y lleva su huella tan profundamente marcada que sale de sí misma y no deja de buscar. Me invita a ponerme en camino una vez más y dar sentido al peregrinaje como hijos e hijas del ‘hogar mundo’. Guiados por su luz y esperanza... capaz de atravesar vallas y fronteras.”

Así narraba en su camino de regreso a casa una joven que participó en la Pascua Melilla-Nador 2017. Una experiencia en comunidad del triduo pascual organizada en colaboración entre un equipo de las Religiosas de María Inmaculada y de la Compañía de Jesús. Una Pascua pensada para un grupo de más de treinta jóvenes-adultos proveniente de toda la geografía española y distintos rincones del mundo, con un doble perfil pastoral-social y que participan en nuestros centros de pastoral, educativos y sociales, dinamizando a otros.

En este sentido, la Pascua ha pretendido ser una experiencia para jóvenes que desean hacer camino y dejarse acoger en un lugar de frontera; que desean crear una comunidad que comparte la vida sencilla, la oración y la celebración, y a la vez cambiar de perspectiva, dejar a un lado todo lo que nos ocupa en el día a día, levantar la mirada y abrir los ojos para encontrarnos con Jesús. Vivir con él, repetir sus gestos y mirar el mundo desde dónde él lo mira. Acompañando a Jesús en el camino a la cruz, descubriendo un amor que va más allá de cualquier límite, de cualquier frontera. Asimismo, re-encontrarse con el misterio de la Vida y escuchar su invitación a vivir siempre en la esperanza y desde el amor que se entrega, conociendo de primera mano la realidad sufriente que viven tantos hermanos y hermanas. Y desde un anhelo de volver a casa y desear seguir caminando.

El lema de la Pascua: Somos hijos e hijas de un peregrino cuyo hogar es el mundo. Nuestra identidad se asienta en el seguimiento de Jesús, en su vida de peregrino, de caminante. Un seguimiento que nos mueve al encuentro y al diálogo, al deseo de desinstalarnos, a salir de nuestra propia casa para descubrir en el mundo nuestro hogar. Nos sentimos continuamente invitados a ponernos en camino y a compartir la vida con otras personas que viven en tránsito. Estar con ellas nos abre a la posibilidad de sentirnos más cerca de un Dios que también se convierte en migrante, a conocerlo más y en mayor profundidad.

Tiempo para orar con el Jesús sufriente ante la valla, acompañando la realidad de tantas personas que sueñan entre el dolor y el sinsentido; que sueñan que otro mundo es posible, y que viven desde la esperanza. Descalzarse ante la vida de tantas y tantos, a ambos lados de la frontera, tendiendo puentes y con la valentía de cruzarlos. Un regalo poder celebrar con la comunidad católica en Melilla y Nador; y encontrarse con testigos de la resurrección y de la esperanza.

“Frente a todas estas cruces sigue habiendo Resurrección porque Dios se sigue colando en las personas para transformar el odio en amor, la desesperación en esperanza y la muerte en vida. Dios sigue soñando con nosotros y estos sueños son hechos realidad gracias a personas concretas que cada día se levantan dispuestas a servir en las fronteras, a darle la vuelta al mundo tendiendo puentes en vez de vallas y fronteras. Son, somos, Comunidad que abre los brazos para entrelazarse y así hacer abarcable lo inabarcable imitando a ese Jesús que abrió los brazos en la Cruz para amarnos primero.”

“Creo que muchos de nosotros nos sentimos muy llamados a acompañar las realidades que hemos visto estos días y aunque aún nos encontramos muy perdidos y no sabemos bien hacia dónde caminar, recibir tantos testimonios de vida ha sido como un faro en las tinieblas. De verdad que he sentido arder mi corazón al escuchar vuestras historias. A los que todavía están como yo buscando la manera de aproximarse a estas realidades, os digo que me he sentido muy acompañado por vosotros. He vuelto a casa con mucha paz y mucha ilusión, así que a todos os digo gracias. Todavía queda mucho por caminar, así que por mi parte me esforzaré por alimentar esta sed para que nos alumbre y siga tejiendo el hilo dorado de nuestra vida.”

“Ya en casa y con el pijama no paran de pasarme imágenes de todo lo vivido estos días. Doy gracias a Dios por ello y por haber tenido el privilegio de haberlo hecho con vosotr@s. Un privilegio que conlleva una responsabilidad, cierto.”

“La esperanza que se niega a apagarse, la fuerza de las vidas en tránsito, la valentía de los que desafían la injusticia. Melilla es Misterio, Cruz y Presencia.”

Los jóvenes de Experiencias Sur se...

Este pasado sábado 22 y domingo 23 de abril tuvimos el segundo encuentro de Experiencias Sur en Compañía. Junto con la Experiencia Sur de Entreculturas y el Hermanamiento de la Comunidad Grupos Católicos Loyola. David y Jesi de Entreculturas el sábado, Celia, Inés y Lourdes de Entreculturas el domingo, nos ayudaron a ser conscientes del mundo desigual en el que vivimos, de lo afortunados que somos, del poco mérito que tenemos para estar como estamos, de la injusticia de los que sin haber hecho nada para merecerlo, sobreviven como pueden (o no), de nuestra corresponsabilidad como ciudadanos del mundo, como voluntarios de La Compañía de Jesús, como cristianos, como jóvenes que quieren "hacer lío" y no desentenderse ya nunca más de esta búsqueda y esta pasión por crear un mundo más justo, más fraterno.

Muy agradecidos por la acogida de la Casa de San Ignacio y en tantas casas de esas que constantemente están con las puertas abiertas, del Colegio Padre Piquer, de la Pastoral Magis, de la Cooperación de La Compañía, de la colaboración de tanta gente. Porque como dijo una voluntaria hace años ya: "esto sólo puede salir si se produce una cadena de sies.”  Y es verdad. Hay contagio.
Seguimos soñando, trabajando, intentando dar testimonio de tan Buena Noticia.
Perú, Ecuador, Nicaragua, Tanzania, Camerún y Chad esperan.

 

El Servicio Jesuita de Refugiados d...

José Ignacio García SJ, director del Servicio Jesuita a Refugiados en Europa, se reunió en Bruselas con la presidenta del Parlamento de Canarias, doña Carolina Darias. Actualmente, corresponde al Parlamento de Canarias, presidir la Comisión de Migraciones y Derechos Humanos de la CALRE (Coordinadora de Asambleas Legislativas Regionales de Europa). Este encuentro da continuidad a un primer momento de reunión que tuvo lugar en el Parlamento de Canarias con la invitación de la Fundación ECCA.

De acuerdo a los intereses mostrados por Dª. Carolina Darias, el director del JRS-Europe, José Ignacio García SJ, y la directora de Programas, Dª. Carola Jiménez, presentaron un informe con múltiples ejemplos de buenas prácticas en el trato y cuidado de las personas en movilidad en Europa, no solo vinculados al Servicio Jesuita a Refugiados. Doña Carolina insistió en contar con el JRS-Europe como agente activo en el programa que se está desarrollando desde la CALRE y que tendrá un momento culminante el próximo mes de octubre, en Canarias, con la reunión de representantes de los diversos parlamentos regionales en Santa Cruz de Tenerife.

A la vuelta de Bruselas, Carolina Darias se puso en contacto con la dirección de la Fundación ECCA, incluida también entre las propuestas de buenas prácticas, para continuar con el programa de contactos con otras instituciones jesuitas vinculadas a la actuación con migrantes.