El 20 de junio, día internacional de las personas refugiadas, María Lizan, en representación de la Congregación de HH. Carmelitas de la Caridad Vedruna; Cecilia Bock, Directora de Programas de la Oficina Internacional del Servicio Jesuita a Refugiados; José María Guibert sj., Rector de la Universidad de Deusto en nombre del Instituto de Derechos Humanos Pedro Arrupe; y Mª del Mar Magallón, Directora de la Fundación ALBOAN, firmaron en Bilbao el convenio de colaboración para desarrollar el Programa de cooperación internacional del llamado “Fondo Mieza”.

El Fondo Mieza nace del legado solidario del bilbaíno Rafael Mieza, historiador y profesor de Historia Moderna y Contemporánea en la Universidad de Deusto, quien falleció en 2015, y dispuso que su legado –valorado en algo más de 4 millones de euros- debía ser empleado “en favor del empoderamiento de las mujeres africanas que sufren la violencia en contextos de desplazamiento y refugio”.
 
El Programa se implementará en 5 regiones: África del Oeste, África del Este, Grandes Lagos, África Austral y Tánger (Frontera Sur). Tras la fase de diagnóstico que finalizará en diciembre de este año, se desarrollará un Seminario internacional en el 1º trimestre de 2018 en el que se presentarán los resultados y se identificarán los desafíos principales para cada contexto. Ello se traducirá en planes de acción que se desarrollarán entre 2018 y 2020 para atender las necesidades básicas, la protección y mejora de las condiciones de vida y los intereses estratégicos de las mujeres y niñas que sufren la violencia, a fin de transitar de una situación de vulnerabilidad a una de empoderamiento social, cultural y económico.
 
Esta alianza entre las cuatro entidades permitirá mejorar considerablemente el desarrollo del programa, ofreciendo contraste y aportes adicionales así como un uso más eficaz de los recursos.
 
A la labor en terreno, se sumarán diversas iniciativas de ALBOAN en el ámbito de la sensibilización en nuestra sociedad, el análisis y la denuncia de las causas que generan esta violencia.

Por una atención integral a la pob...

 

La red ESEN (ESPETXE SAREA EUSKADI-NAFARROA) es una red de organizaciones sociales que actúan en el ámbito penal y penitenciario en el País Vasco y Navarra. Loiolaetxea, obra de la Compañía de Jesús que trabaja con personas presas y con experiencia penitenciaria y que incluye una comunidad de hospitalidad, forma parte de la red ESEN desde que esta comenzara sus actividades en 2014. Esta red, integrada en la Red Estatal de Organizaciones del Entorno Penitenciario (ROSEP), pretende elevar la realidad penitenciaria a la agenda política y a la sociedad, promover un abordaje del tratamiento penal y penitenciario centrado en la persona como sujeto de derechos y en sus posibilidades de resocialización, y valorar e influir en las políticas sociales para atender las necesidades de las personas privadas de libertad. 

El pasado 9 de junio la red ESEN celebró un encuentro con representantes de los partidos políticos e hizo público un posicionamiento a través de una rueda de prensa. ESEN se reafirma en que las personas que cumplen una condena de prisión proceden, en su mayoría, de ámbitos de exclusión social, presentan un cúmulo de déficit y necesidades -educativas, sociales, formativas, sanitarias, económicas, administrativas y/o emocionales-, cuya atención requiere de medios especializados y supone una responsabilidad para la comunidad, las instituciones públicas y las entidades sociales. 
 
Entre otras reivindicaciones, ESEN reclama la transferencia de la política penitenciaria a la Comunidad Autónoma Vasca con el fin de sumar esta materia a las políticas sociales, educativas, de empleo o sanitarias que ya son competencia del Gobierno Vasco, de manera que pueda darse una atención integral y unificada. Por otro lado, para ESEN, ha de promoverse que las sanciones alternativas a la prisión sean la respuesta habitual frente al delito, y la prisión se convierta en la excepción. También abogan por invertir en sanidad, educación o política social, y planificar adecuadamente las plazas que deberían existir de privación de libertad. 
 
Por último recuerdan que el colectivo de personas privadas de libertad presenta unas particularidades muy específicas motivadas por su estancia en prisión, en ocasiones durante largos períodos de tiempo. Esto causa desarraigo (personal, social y “administrativo”) y que en numerosas ocasiones carezcan de documentación actualizada o en regla. La Administración debería ser especialmente sensible a esta situación y asegurar que ninguna persona privada de libertad sin acogimiento externo pueda quedar al margen del acceso a los Servicios Sociales y cumpla más condena. Por ejemplo: si una persona reúne todas las condiciones legales para poder acceder a la libertad condicional, pero carece de un domicilio de referencia, permanecerá en prisión hasta el cumplimiento definitivo de su condena, que en ocasiones, puede ser de varios años.
 
 
 
 

Memoria de la Fundación Amoverse,...

La Fundación Amoverse acaba de publicar su memoria 2016 donde da cuenta de todas las actividades desarrolladas en favor de la infancia y la juventud con necesidades de acompañamiento, en los dos barrios de Madrid en los que actúa, el de la Ventilla (Tetuán) y el del Pozo del Tío Raimundo (Puente de Vallecas)

Este año han formado parte del equipo un total de 124 personas, la mayoría de ellas (104) voluntarios, así como varias personas contratadas y otras en prácticas.

En el área socioeducativa, los diversos programas (centro de Día del Pozo-Caixa Pro infancia, Casa de la Juventud en la Casa san Ignacio, y Conecta Ventilla, en colaboración con el colegio Padre Piquer) tienen como finalidad la intervención con los y las menores y adolescentes que más lo necesitan desde un enfoque de la prevención. A través de la educación no formal en el ocio y tiempo libre, el acompañamiento personal y académico, dirigido también a la promoción de la familia y a la transformación del barro, durante este año 2016, 63 niños y 76 adolescentes se han beneficiado de las actividades. Un total de 100 familias han recibido un impacto positivo y se han dedicado 1938 horas al refuerzo educativo y al ocio y tiempo libre con menores.

En el área sociolaboral se ha fomentado la formación y el empleo en tres proyectos: el de orientación y acompañamiento sociolaboral “Aportamos”, el de formación prelaboral y el de acompañamiento a jóvenes de la Empresa de Inserción Amoverse S.L.U. Sus destinatarios son jóvenes de 16 a 35 años con trayectorias de fracaso escolar y/o baja cualificación profesional y escasa experiencia laboral. También personas de origen inmigrante y familiares de los menores del Programa Caixa Proinfancia del Centro de Día del Pozo. Diecinueve personas han participado en una formación prelaboral y 12 han sido acompañadas en su inserción laboral. Estás últimas en las actividades de mantenimiento y reformas de la Empresa de Inserción Amoverse y en el proyecto de restauración “El Mandela”. Además, la memoria anuncia que está en proceso de constitución la empresa de inserción laboral “Ellas lo bordan SL”, para mujeres víctimas de trata de personas, con fines de explotación sexual y sus hijos.

Por último, el texto destaca todo el trabajo en red de la institución, como el de la publicación, junto con otras entidades del área del menor el sector social de la Compañía, de las Guías sobre el acompañamiento a las familias. También explica su trabajo en red con entidades civiles y de barrio y dedica un apartado al voluntariado, pieza clave para poder desarrollar todos los programas de esta fundación.

Accede a la memoria aquí

 

Entreculturas y el Servicio Jesuita...

Con motivo del Día Mundial de las Personas Refugiadas y Desplazadas que se celebrará el 20 de junio, Entreculturas y el Servicio Jesuita a Refugiados han lanzado a nivel internacional la iniciativa “Education opens the world”. Una campaña para promover el derecho a la educación del que, refugiados y desplazados internos, se ven particularmente privados.  Una campaña que además, defiende que, la educación supera las fronteras y las limitaciones de un mundo que excluye y, pone en valor la importancia de la educación tanto para las personas que se han visto obligadas a huir de sus hogares como para por la construcción de fronteras y muros de exclusión. No es momento de pasar de lejos y desentenderse del sufrimiento humano. Es momento de construir una casa común, un futuro posible y sostenible para todos en un mundo global, abierto e interdependiente. De reivindicar el papel transformador de la educación para este cambio social y personal.
 
Ambas organizaciones piden a los responsables de las principales fronteras migratorias que construyan puentes de solidaridad en lugar de muros que dividen nuestro mundo, que aumenten significativamente sus cifras de acogida de personas refugiadas y migrantes, que aborden las causas que originan el éxodo, que fomenten en nuestra sociedad una educación para la ciudadanía global e inviertan y que garanticen el derecho a la educación de las personas refugiadas. 
 
Hoy en día hay 65,3 millones de personas refugiadas, desplazadas o solicitantes de asilo, de los cuales 21,3 son menores. Por eso no podemos pretender vivir atrincherados en nuestras ciudades mientras a millones de personas se les niega la oportunidad de vivir dignamente. No es ético ni posible. Mientras no se aborden las causas de las migraciones forzosas el éxodo continuará. No nos puede extrañar que las personas se muevan. Lo han hecho a lo largo de la historia. 
 
Para Entreculturas y el Servicio Jesuita a Refugiados en un contexto de migraciones forzosas y sociedades que levantan muros físicos y mentales es necesario un cambio cultural a favor de un mundo más abierto y más justo. Para ello, la educación es clave porque permite ampliar horizontes y superar desconfianzas y prejuicios. Hay que impulsar por un lado, una educación que facilite la comprensión de las migraciones forzosas  partiendo del análisis crítico de sus causas y favorecer la empatía, la convivencia intercultural y el compromiso ciudadano. Y por otro lado, es necesario garantizar el acceso a una educación gratuita, obligatoria y de calidad para las personas refugiadas y desplazadas. La escuela es uno de los pilares fundamentales de la intervención humanitaria. Estar en la escuela puede mantener a los niños a salvo y protegidos de riesgos, incluidos la violencia de género, el reclutamiento en grupos armados, el trabajo infantil y el matrimonio precoz. En situaciones de desplazamiento forzoso, sólo el 50% de los niños y niñas tienen acceso a la educación primaria, únicamente un 25% recibe educación secundaria y sólo unos pocos tienen acceso a la educación preescolar o superior. La educación en situaciones de crisis y desplazamiento es fundamental, es portadora de esperanza, de oportunidades de futuro y permite abordar la transformación de conflictos, la reconciliación y la promoción de la paz.
 
Mireille Twayigira, refugiada ruandesa que ha participado en el lanzamiento de la iniciativa, huyó de su país con 2 años. Su historia podría ser una historia de desesperanza, una historia trágica por la huída, trágica por la pérdida de sus padres, hermanos y abuelos en la huída. Pero ella prefiere contar la historia desde un punto de vista esperanzador. Ella dice “mi vida no es una historia trágica”. Si ha pasado por todo esto, con tantas posibilidades de haber fallecido y no lo ha hecho, está claro que algún propósito tiene la vida para ella, así lo cree Mireille. Ella es una luz de esperanza en medio de la desesperanza de un campo de refugiados.
 
En Malawi comenzó sus estudios de primaria junto al Servicio Jesuita a Refugiados en el campo de refugiados de Dzaleka. Era muy buena estudiante.  Mireille completó su educación secundaria siendo de las 6 mejores estudiantes de todo Malawi y recibió una beca del Gobierno Chino para estudiar medicina en la Universidad de Jinan. Mireille se graduó en Julio de 2016, hace menos de 1 año. “Siempre quise una carrera que me permitiera ayudar a otros, especialmente a los huérfanos. También quiero ayudar a los jóvenes refugiados en educación secundaria”. Ahora trabaja como doctora en el Queen Elisabeth Central Hospital. 
 
Para más información: www.entreculturas.org/educationopenstheworld